domingo, 18 de julio de 2010

Pájaros volando


“Lo ves, los seres humanos son capaces de cualquier cosa. Recordarás este día, toda tu vida”. Premonitorias, las palabras de la madre de Hermann Funk, narrador de “Kaltenburg”, quedarán para siempre en la memoria del muchacho, al igual que el bombardeo sobre Dresde que lo dejó huérfano a los once años.

La intimidad de los recuerdos se entremezcla en esta novela con la presunción de objetividad de la historia, en donde se funden el fin de la era nazi, la postguerra y la formación de la República Democrática Alemana bajo la férrea cortina del stalinismo.

Todo esto, matizado con las observaciones del eminente y misterioso zoólogo austriaco Ludwig Kaltenburg, personaje inspirado en Konrad Lorenz, controvertido padre del estudio de la conducta animal (etología) y adherente del nazismo.

Volviendo a la trama, la noche del ataque aéreo las aves caen en llamas desde el cielo, escena traumática que empuja a Funk a convertirse en ornitólogo, teniendo en Kaltenburg a su maestro. La vida de éste sirve de eje para montar un relato sobre el miedo en el que se cruzan el mundo animal y el humano.

De este modo, en ésta, su cuarta novela, Marcel Beyer (1965) exhibe su prolijidad y talento para dar vida a una trama en donde la observación y el estudio de las aves constituye un disfraz para recrear un régimen de control y vigilancia. En el fondo, se trata de una revisión del pasado, en donde el contagio de la historia de una generación a otra, con sus lagunas y ficciones, es puesto en el tapete.

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