domingo, 23 de enero de 2011

200 años de soledad


Ni siquiera existen registros oficiales sobre los muertos y heridos, pero en octubre de 1905 Santiago se tiñó de rojo tras una violenta asonada popular. La chispa fue una protesta contra el impuesto a la internación de ganado argentino, a la cual se sumaron grupos anarquistas con acciones más directas contra las fuerzas del Estado y los íconos del capital. Algunas fuentes citan entre 200 y 400 los manifestantes fallecidos, pero aun así este episodio aparece casi borrado de nuestra historia.

En estos hechos se inspira el título de la última novela de Diamela Eltit, “Impuesto a la carne” (Seix Barral, 2010), obra que si bien no refiere directamente a la matanza, se presenta como una metáfora del bicentenario de Chile y alude a oscuros capítulos de los dos últimos siglos.

La narración tiene al hospital como espacio alegórico y es protagonizada por una madre y su hija, dos seres bajos, feos y comunes que se empinan por los 200 años. “Sí, dos mujeres bastante ancianas y notoriamente decrépitas, solas en el mundo, cercadas por médicos que no dejan de llegar, hordas de médicos protegidos por las auras serviles y acomodaticias de sus fans, unos médicos que están encima de nosotras con sus prognosis, sus actitudes y los exámenes, siempre los mismos, idénticos, buscando en nuestra sangre una respuesta”.

En sus 187 páginas Eltit despliega su inconfundible estética del cuerpo y la anarquía, girando en torno al lenguaje mismo, un arma y su filo, que en manos de la autora asegura marcas profundas.

1 comentario:

  1. Daniel soy Felipe Aranda te he escrito un mail pero el correo que tengo ya no va.

    El mío es eltontodelbarrio@gmail.com

    Si puedes y quieres ponte en contacto conmigo.

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