martes, 22 de febrero de 2011

Una invitada de piedra


Lo teatral campea por partida doble en las páginas de “La invitada” (Debolsillo, 2010), primera novela de la intelectual francesa Simone de Beauvoir, escrita en 1943.

Por una parte, la obra se desenvuelve en el mundo del teatro y el arte del París de los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Además, el peso de la historia se encuentra radicado principalmente en las conversaciones de los personajes, por lo cual los diálogos, dispuestos con una efectiva naturalidad, constituyen el eje de esta apuesta narrativa.

Conocida por su trabajo filosófico marcado por un existencialismo y feminismo militantes, De Beauvoir da sus primeros pasos como escritora sin perder de vista justamente los temas que ocupan sus reflexiones académicas. Sin embargo, “La invitada” no es una árida novela de tesis, sino que pone en escena un conflicto que desató gran escándalo y presenta a través de él un acabado fresco de sicología femenina.

El eje del relato es un triángulo amoroso que comienza a atormentar a Francisca, la protagonista de la historia, a pesar de que ella misma enarbola el ideal de una pareja sin moldes ni ataduras. Sin embargo, la praxis de su afán teórico inquieta sus sentimientos, que la impulsarán finalmente a una decidida lucha por la supervivencia.

Dedicada a Olga Kosakievicz, se reconoce en los personajes de esta narración al polémico trío formado por esta joven estudiante y sus maestros Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, la pareja intelectual más célebre del siglo pasado.

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