
En la era del periodismo 2.0, cuando el oficio reporteril parece una tecla más de la tecnología y está sometido al bombardeo instantáneo pero superficial de información, el escribir una buena historia parece un verdadero lujo. O, quizás, un romántico anacronismo.
Sin embargo, esos relatos prolijamente urdidos con talento, pasión y honestidad siguen representando lo mejor del periodismo que se escribe con mayúsculas y sobre piedra, porque de seguro no se morirá mañana, ni pasado.
“Domadores de historias. Conversaciones con grandes cronistas de América Latina” (RIL editores, 2010), recoge lo mejor de esta tradición y lo presenta de forma entretenida (para el lector general), inspiradora (para los periodistas aún no domesticados) e incluso didáctica (para quienes dan sus primeros pasos en el barrial periodístico). Y es que, junto con las entrevistas realizadas a cada uno de los autores, de las cuales se pueden extraer valiosas lecciones y consejos, se incluye una antología con sus mejores textos.
Leila Guerriero, Martín Caparrós, Juan Villoro y Rodrigo Fresán, además de los chilenos Juan Pablo Meneses, Francisco Mouat y Alberto Fuguet, son sólo algunos de los conjurados.
Al final, luego de revisar las 344 páginas del libro, el incesto aquel entre no ficción y literatura –“ornitorrinco” lo llama Villoro- emerge obvio y no hay vuelta que darle. Como dice Guerriero, “si van a hacer periodismo no basta con leer periodismo. Hay que leer literatura”. Y, era que no, parece que también escribirla.
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*Columna publicada en la sección Literatura de Diarioaustral Los Ríos, sábado 9 de abril 2011
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